Friday, July 27, 2007

Pasear por el mundo y quedarse en casa

¿Por qué aquellos que nos hemos ido lejos, lejos de casa nos volvemos adictos a esa sensación?

Claro que uno esta lejos y quiere estar cerca y luego vuelves y no vuelves… y recuerdas…

Estar lejos de casa es sentirse libre, es vivir de noche y soñar de día, es tomar un cuento y hacerlo poesía.

Es salir de copas y ponerse jarra, es perder el tiempo y volver mañana. Es bailar con todos y no sentir nada.

Es buscar amores y encontrar pasiones.

Estar lejos de casa es vivir los sueños, es pintar el cielo, es sentir la Patria, es tenerlo todo y querer lo otro.

Es miles de cosas … que no sé como se explican en conjunto. Nada mas se sienten, es como … como vivir dos cosas, como que uno pudiera abrazar más. Luego regresas y eso es lo que se extraña. Como luego se extraña la casa, la cama, la almohada, el perro y el tráfico de la ventana de uno. (siempre que uno sea de una ciudad más o menos transitada, porque supongo que habrá quien extraña el sonido de los pajaritos cada mañana).

Al final uno se detiene, y lo que más quiere es llegar a una ciudad, a la propia o a otra, a una, en donde pueda llegar decidida a “adoptarla en mi corazón” (Así como Isabel Allende en su país inventado)

Tuesday, July 24, 2007

Asir firmemente

Paseando por un mercado, de esos en los que hay miles de millones de cosas (¿Hay alguno en el que no tengan miles de millones de cosas? Si lo conocen me avisan para ni ir) y no puede faltar un puesto de libros usados, con un poco de suerte ya leídos, y si no pues sólo maltratadones, encontré una pasta roja en un tomo pequeñito, no sé si se notaba mucho o sólo me pareció a mí. Pero lo abrí y encontré:

“Asir firmemente. Es decir, el comité del Partido no sólo debe “asir” sus tareas principales sino que las debe “asir firmemente”. Se puede empuñar algo sólo cuando se lo agarra con firmeza, sin aflojar en lo más mínimo. Asir, pero no firmemente, es lo mismo que no asir. Naturalmente no se puede empuñar nada con la mano abierta. Tampoco se empuña nada cuando se cierra la mano como para tomar algo, sin apretarla con fuerza. Algunos de nuestros camaradas toman en sus manos las tareas principales, pero no lo hacen con fuerza y, por eso, no pueden realizar un buen trabajo. No asir, no se puede; asir sin firmeza, tampoco”

Entonces quedamos, que no es que yo quiera ser del Partido y no de ése partido, pero lo que nos interesa… es que pues diríamos nosotros: hay que agarrar las cosas en serio, hacerlas nuestras, vivirlas, no apachurrarlas hasta destriparlas pues, pero sí tenemos que… ok, como soy niña puedo decir, “abrazarlas”. Entonces hay que abrazar lo que sea que queramos con firmeza, con convicción.

Si asir algo sin hacerlo firmemente es como no asir, Caray! ¿Para que nos desgastamos? Perder energía por perderla tampoco se vale, mejor la concentramos en aquello que sí buscamos abrazar con firmeza. Sean pocas o muchas las cosas, pero las que sean, que sean con firmeza.

“(…) naturalmente no se puede empuñar nada con la mano abierta”… Dice por ahí, entonces, ¿Cómo será? ¿Abro el corazón y lo cierro pronto para que no se me vaya lo que entró? ¿Abro la mano, te doy lo que te ofrezco y la vuelvo a cerrar rápido rápido para que no se me escape lo que me diste? … o.k., o.k., esto estaba muy sentimental.

Encuentro lo que quiero, me dan una misión, un trabajo nuevo, proyecto, novio, amigo, hijo, escuela, estudio, habría que aceptarlo siempre que podamos asirlo con firmeza.

Sunday, July 22, 2007

Creo que yo soy más tapatía

Hoy no me voy a poner a definir lo que es o no ser tapatío, para eso podría mejor recomendarles leer “Los Placeres de los Ojos: Guadalajara” de Dante Medina, que si no describe a los Tapatíos, si logró hace algunos años describir los lugares, costumbres, actitudes, y todo eso que caracteriza a la gente nacida en Guadalajara.

Resulta ser que uno de estos días me dijeron que no sé quien, pero alguien, igual era más tapatía que yo. (Todavía no sé si come más tortas ahogadas, habla más cantadito, se sabe perfecto las direcciones de los antros y bares de todo Tapatilandia, o en qué consista el argumento de mi compadre para decir que cierta persona es más tapatía que yo). Y así como no se de dónde salió el argumento, pues tampoco sé de dónde salió mi protesta, la cuál dice algo así:

Creo que yo soy más tapatía.
Si no estás seguro, no lo sé.
Pero sí sé que dicen “que nadie es profeta en su propia tierra”.
Y yo, sí he de ser profeta, porque mi tierra me enseñó mucho.
Y he de ser profeta, o poeta o plomero o lo que sea que tenga que ser.
Pero seré la profeta-tapatía, la poeta-tapatía, la turista-tapatía, la niña-tapatía, el dolor de cabeza-tapatío… Habré de ser lo que tenga que ser… Pero seré éso en versión tapatía.
Y me voy y regreso y me vuelvo a ir, y ahora estoy por aquí y no ahí (no en mi Guadalajara), y tengo que hacerlo, porque resulta ser que ahí soy sólo yo, y aquí soy yo-tapatía.
¿Ya viste? Yo soy más tapatía. Porque soy yo-ciudadana-tapatía-del-mundo. Porque en donde pisen mis pies, respirará mi nariz, observan mis ojos… Mi corazón seguirá siendo tapatío, mi alma volará hasta allá y llevaré entonces el aliento y la mirada con destellos tapatíos.

Soy yo, con mi nombre-tapatío.

P.D. creo que los que están ahí inmóviles, no pueden saber que son, porque no se ven con otros diferentes, y yo me pregunto: ¿Cómo decides qué eres si nunca te has puesto en un espacio para decidir, para conocerte, así, diferente?

Saturday, July 21, 2007

¿Una Nueva Amistad?


Me encanta que seas mi amigo.
Adoro estar cerca de tí, pero no como antes.
Me gusta sentirte cerca.
Me gusta poder tocarte, así, con libertad.
Con un respeto autoritario que sale de no sé donde,
Con una dulzura que me nace de muy dentro de mí.
Sólo no he definido si me encanta o me enoja… cuando de repente, sin pensarlo, se me escapa “mi amor”.

Friday, July 20, 2007

Por la Feria de las Flores

Pues resulta ser que es la Feria de las Flores de San Ángel y yo anduve paseando por el Museo Soumaya y encontre la exposición temporal de Juan Soriano: Santo y Seña. Que según dicen es un “espacio lleno de color y vida como las flores”.

Total que había que caminar y seguir las instrucciones “Ahora busca un cuadro con unas flores amarillas dentro de una jaula…Escribe un cuento”.

Y el cuento dice…

Una vez se me apareció la muerte. La verdad me dio gusto. Es que entendí que si se me aparecía la muerte, es que yo tenía (tengo!) vida.
Todavía no sé si se me apareció caminando o si la encontré en mis sueños. Pero también soñar es estar vivo, ¿no?
Pasé días y días pensando en la muerte, que terminé temiendo. Al final me propuse vivir. (Así, como un firme compromiso).
Coincidió entonces que entre esos pensamientos me encontré deambulando en la casa de mi abuela.
Me encontré una jaula, en realidad parecía muerta, o sólo me lo pareció a mí. (Lo cierto es que ningún pájaro vivía en ella)
Pero el caso es que yo no quería verla muerta. Me acordé del Zinder, puse un vasito, un algodón y un frijolito.
Ahora, además de visitar a mi abuela debía regar el frijolito. Así en la jaula muerta creció un arbolito.
Y como la muerte andaba rondando… merodeando mi arbolito… en una de esas ¡Zaz! Que cierro la puerta.
Mi arbolito sigue creciendo, la muerte sigue encerrada, y yo sigo cada tres días visitando a mi abuelita… platicando de la vida y carcajeándome de la muerte.



A todo esto, el cuadro que había que encontrar se llama: La muerte enjaulada (1983). Busquen la pintura y escriban su cuento. (me gustaría leerlo)

Thursday, July 19, 2007

El regreso-el comienzo (verdadero)

Hace algunas, en realidad muchas, semanas. Es decir, meses, hice caso de unos amigos y me dedique a escribir unas cuantas líneas para empezar “Decorando la Vida”.

Un espacio mío que al mismo tiempo que fuera personal, llegara a quienes explícitamente invité y también a otros que se lo toparan y agarrara por sorpresa.

Por un sin número de razones no volví a escribir. (Si somos honestos, he escrito mucho, pero por algún motivo he estado celosa de compartirlo.)

En aquel momento había mucho pasando en mi vida. Leí mis palabras (de aquél veintiúnico post) y creo que estaba convencida que todo iba en camino, con algún rumbo, no creo que supiera cual, pero sí uno, concreto y delimitado.

Hoy la búsqueda es mucho mayor, el reto es triple y yo no estoy segura de ser más grande, más capaz o más audaz (por poner algunos calificativos).

En resumen, para que no se me pierdan. Estamos ante ese rollo de enfrentarnos a volver al país de uno, a la familia, a un trabajo, a una casa, a todo lo que se supone que es la vida de uno. Pero resulta que se vuelve y las cosas están, pero no son lo mismo, o uno no es el mismo, o todo cambio, o nada cambio y yo sí, y ¿Ustedes, cambiaron?

¡Total! Este intento por decorar la vida requiere presencia, paciencia, carácter, determinación, decisión, rumbo, ideas, y sé que todos ésos sustantivos están por algún lado. Hoy los estamos descubriendo, o mejor dicho, re descubriendo.

Y si alguna vez dije que “no estamos solas”, es-ta-mos, significa que no estoy, yo, solita, tampoco y quiero-necesito-me-encantaría- vivirlo junto contigo. (Junto a cada uno de los que leen, comentan, o no len ni comentan pero están ahí, alrededor). Por ello, me atrevo a volver hoy, a llenar tus ojos, a pintar colores y a compartir, de alguna manera, el proyecto de hacer, o intentar hacer, de mi entorno, algo mío.

Hoy además, estoy convencida que para encontrar rumbo hay que dar pasos, esos pasos hay que planearlos, pensarlos, vivirlos y recordarlos. Por ello, volveré a este espacio, para algunos días planear cuáles pasos dar, otros pensar cómo darlos y otras veces recordar que fueron vividos.